De esta forma, nos encontramos con que aquellos límites que ante todo han preocupado al ser humano son los que tienen que ver con su vida y posible preservación más allá de la muerte. Ejemplos antiguos de la preocupación por estos temas son el Poema de Gilgamesh (de origen mesopotámico) y la serie de textos egipcios conocidos actualmente como Libro de los muertos (Lara, 1989). 13. El dolor 13.1 La realidad del dolor Sin embargo, no es necesario llegar a abordar directamente el límite más grave de la vida y la muerte para percibir estos límites. Más comúnmente nos encontramos con otra serie de situaciones que hacen que el ser humano repare en la posible inutilidad de sus intentos. Dicho de otra forma, el horizonte del fracaso en todos los actos que hemos realizado o que estén por serlo. Y es que, en ocasiones, pareciera que la historia de la humanidad se tratara de una línea ascendente en la que se van acumulando éxitos sobre la naturaleza y sobre las personas mismas. No obstante, aún en nuestros días, estos pretendidos éxitos han traído consigo una serie de situaciones que hacen dudar de tal rumbo tomado: guerras, injusticas, destrucción, entre otras (Gevaert, 2003). Entre estas situaciones, probablemente la de mayor espectro, y que más comúnmente encontramos en la actualidad, es el dolorSensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior.. Éste debe entenderse sobre todo en su acepción meramente física o corpórea, para diferenciarla, por ejemplo, del sufrimientoSoportar agravios, injurias, pesares, etc. causado por el mal moral y similar. En ese sentido, dolor, en este contexto, es de corte fisiológico (Gevaert, 2003). En este punto, es necesario resaltar que ha sido en muchas ocasiones el dolor físico el que ha desencadenado toda una serie de reflexiones más profundas sobre la condición humana general. No es la intención nuestra hacer un análisis del dolor y de cómo surge en el cuerpo, sino como aquello que hace cuestionarnos sobre por qué somos y estamos de tal o cual forma. Un ejemplo clásico de esto lo encontramos en la Biblia, y concretamente en el libro de Job, donde el personaje de ese nombre es sometido a una serie de dolores que le hacen llegar incluso a cuestionarse sobre Dios mismo; es decir, sobre los fundamentos de la existencia y moralidad humanas (Gutiérrez, 1986). En nuestros días, por otra parte, el dolor infligido por las situaciones injustas, como la falta de condiciones mínimas de salud para la gran mayoría de la población, también hacen arrancar estas preguntas en las personas. En definitiva, el ejercicio que se propone a través de esta reflexión sobre el dolor es el de relacionar todas las situaciones, alegrías y padecimientos humanos con el resto de las cosas que suceden. A veces, se tiene la tendencia a entenderlas todas de una forma individual (es decir, tal evento me sucede a mí y nada tiene que ver con los otros), y a pesar de que en ocasiones se trate de eso, en muchas otras nos encontramos que las fuentes principales del dolor, y las consecuencias últimas, sobrepasan a las personas consideradas individualmente (González, 2010). Para dar un ejemplo de la salud pública: las personas que viven en condiciones de salubridad inadecuadas son más propensas a sufrir estas dolencias, y es igualmente más probable que una persona en esta situación de riesgo muera porque no tiene acceso a la salud. Como vemos, algo tan individual como el dolor por la enfermedadAlteración más o menos grave de la salud. se extiende a lo largo de las condiciones sociales. 13.2 El sufrimiento 13.2.1 La dimensión humana del sufrimiento Anteriormente, habíamos señalado de paso la diferencia entre el dolorSensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior. y el sufrimiento. Generalmente, éstos son tomados como sinónimos, pero para los efectos de la clase entenderemos el dolor como aquello propio del ámbito fisiológico, mientras que “sufrimiento” será considerado en un sentido más estricto como “el modo específico en que el hombre vive la frustración de sus intentos o deseos, […] la carencia o privación de un bien, y el mal de las situaciones en que se halla a menudo sin poder salir de ellas” (Gevaert, 2003, p. 261). Dicho en otras palabras, el sufrimiento no tiene que ver con el cuerpo, sino con la forma en la que el ser humano aprehende la realidad, tal y como hemos estudiado en clases anteriores. Habíamos dicho que el ser humano opta por una serie de posibilidades, y que éstas implican una consideración moral. Eso quiere decir, también, que el ser humano (a diferencia del resto de animales) se proyecta más allá de la situación dada, aunque siempre subtendiéndose en la tradición, que se puede comprender como las posibilidades recibidas en un tiempo histórico determinado. Así, en el ser humano, pasado, presente y futuro no son momentos separados, ni se puede entender el tiempo linealmente, sino que en cada momento presente está el pasado como posibilidad y el futuro como proyecto (Ellacuría, 2007). Es en ese marco del momento en el cual podemos captar el verdadero sentido del sufrimiento, recordando que éste tiene que ver con la imposibilidad de realizarse según se ha proyectado, y según la escala de valores que está directamente relacionada con esta situación concreta (González, 2010). Dicho en otra forma, el sufrimiento no es cualquier proyecto malogrado, sino la propia irrealización como ser humano. Por lo mismo, también se dice que el sufrimientoSoportar agravios, injurias, pesares, etc. es constitutivamente humano, porque sólo esta forma de enfrentarse a las cosas es la que lo posibilita. 13.3 Sufrimiento individual y social Hemos visto también que el ser humano no es un mero individuo que decide juntarse con otros para beneficio propio, sino que, al contrario, el ser humano individualmente considerado sólo puede llegar a ser tal en el proceso de socialización (González, 2010). Dicho en otros términos, el ser humano primero es social y sólo posteriormente individual. Por lo anterior, podemos entender plenamente que el referido sufrimiento no sólo es de los proyectos de cada persona, ni de una carencia individual de bien, sino que el sufrimiento sólo se puede mostrar en su mayor plenitud en el ámbito de lo social, en el fracaso de los grandes proyectos y en el mal común (Gevaert, 2003). Así, se puede hablar sin exageración del sufrimiento de la humanidad en general cuando nos encontramos, por ejemplo, regidos bajo un sistema que le da la primacía absoluta a la adquisición cada vez mayor de capital por sobre cualquier otra cosa, incluida la dignidad e incluso la mera supervivencia humana. En definitiva, tal y como se vio en el apartado referente al dolor, una consideración bastante extendida aunque limitadora es la de entender todos estos fenómenos como cosas que me pasan a mí, sin dar el salto hacia las preguntas que conciernen a la estructura que posibilita tales situaciones y en las cuales uno está inserto. 13.4 Las enfermedades 13.4.1 La causa de las enfermedades Las enfermedades son situaciones tan cotidianas que podría parecer superfluo dedicarles aquí algunas líneas. Sin embargo, precisamente por ser una realidad tan cotidiana es que podemos usarla para analizar a profundidad el problema del dolor y el sufrimiento a nivel global. Hay que hacer también la aclaración que este apartado no es uno de corte clínico, aunque podamos hacer en ocasiones referencias a ello. Se trata, al contrario, de la dimensión existencial de la enfermedadAlteración más o menos grave de la salud.. En este apartado acerca de la causa de las enfermedades, tenemos que considerar, pues, no sólo aquellos aspectos fisiológicos, sino, sobre todo, los que afectan a la sociedad en cuanto tal, buscando siempre con radicalidad el último porqué de las cosas, lo mismo que el para qué o a quién beneficia esto (Ellacuría, 2016). En el caso de los países de América Latina en general, es posible establecer que en el periodo comprendido entre 1950 y 1980, a pesar de que en la región se da un crecimiento económico de carácter más o menos sostenido, este no tiene un impacto significativo en la mejora de las condiciones de vida de la población general, especialmente en lo tocante a las poblaciones más pobres del área rural. Así, se observan en esta época ciertas características más o menos estables: amplia brecha en el acceso a la salud entre ciudad y campo, entre ricos, clase media y pobres; esperanza de vida baja en comparación con países del norte; mortalidad infantil y materna altas; bajo gasto público en salud y casi nulo en el caso de prevención de las enfermedades. Aún en la década de los noventa, una vez superada la crisis económica, se puede destacar que, en términos generales, las grandes carencias en salud se mantenían intactas, pero acentuadas por diversas circunstancias (FODESA, 2009): cambios demográficos y de urbanización, inequidades y desigualdades socioeconómicas acrecentadas, cambios en servicios públicos, etc. Si desea conocer a profundidad el tema de las enfermedades, puede leer la siguiente página web: Médicos sin Fronteras (s.f.). Epidemias. 13.4.2 El problema de la salud y las epidemias Todo lo anterior sirve ya para establecer un panorama general que nos muestra que, al menos en los países empobrecidos, el problema de salud no sólo tiene una dimensión clínica, sino que debe tenerse en cuenta su origen fundamentalmente económico, de un sistema generador de pobreza. Dicho en otros términos, los procesos relacionados a la salud y la enfermedad no sólo son de origen biológico, sino que están ligados estructuralmente a lo social, político y económico, de tal manera que se puede hablar de una cierta configuración de esos órdenes como origen último de muchas de las enfermedades, especialmente aquellas que afectan a la población más pobre. Así, vemos que el empobrecimiento de gran parte de la población (provocado por el modo de producción capitalista), ligado a un sistema político y social que beneficia en buena medida a las personas que pueden adquirir por sus propios medios los derechos fundamentales (vivienda, salud, educación, etc.) son todos momentos de un gran sistema que arroja a la enfermedadAlteración más o menos grave de la salud. y muerte prematura a millones de personas alrededor del mundo (Selva Sutter, 2012). Por lo anterior, las epidemias tampoco se libran de este proceso, sino que sus características fundamentales (alcance, población, duración, etc.) sólo pueden ser comprendidas desde esta base socioeconómica (Selva Sutter, 2012). Así, no es lo mismo ni puede tener los mismos elementos una epidemia originada en África que una europea. Para saber más sobre epidemias en El Salvador, puede mirar el siguiente video: TeleSUR tv (26, mayo, 2012). Epidemia acecha comunidades campesinas en El Salvador. 13.5 La muerte 13.5.1 Visiones religiosas En términos generales, podemos decir que las visiones religiosas han tenido cierta tendencia histórica a pensar en alguna forma de permanencia más allá de la muerte, aunque cada una tenga sus diversos bemoles. Sin embargo, la característica sobresaliente de todas estas corrientes es la de diferenciar (como se vio ya con el espiritualismo) entre un mundo material y otro espiritual, el último de los cuales pertenecería al ámbito de lo eterno y, por tanto, de aquello que permanece cuando el cuerpo muere. Asimismo, se ha pensado en el ser humano como el alma (que queda después de fallecer) y el cuerpo mortal (González, 2010). 13.5.2 Visiones científicas Entre la comunidad científica, en términos generales, se entiende que con la muerte del cuerpo, nada sobrevive. Al ser el alma una hipótesis no falsable sobre el ser humano, no se puede tomar como punto de partida para buscar algo más allá de la muerte, tal y como sucede con la consideración de un mundo espiritual, al que no se tiene acceso por medio de los sentidos. Así, la muerte es vista como parte de un proceso natural, en el que la materia pasa de una configuración particular a otra, en una estructura diferente (Gevaert, 2003). 13.5.3 La visión filosófica ante la muerte Si bien es cierto que a lo largo de la historia de la filosofía se han dado muchas soluciones a este problema, aquí lo abordaremos desde la perspectiva del ser humano como unidad psico-orgánica. Así, y tomando en serio la radicalidad de esta unidad, se puede decir (en oposición al espiritualismo) que no puede sostenerse la psique más allá del organismo, ni viceversa, precisamente porque la sustantividad sólo se encuentra en el sistema completo, y no en la psique o el cuerpo considerados por separado. Así, la desaparición de esa vida humana implica un cambio estructural en el que se rompe la sustantividad previa y empieza a configurarse una nueva, siguiendo el dinamismo más amplio de los procesos naturales (González, 2010).
¿Qué abordan las clases mencionadas en el texto en relación con los límites del ser humano?
Apuntes
En las clases que tendremos a continuación, abordaremos un tema que, a primera vista, puede resultar evidente y, por lo tanto, algo no realmente necesario de ser tratado con detenimiento. Nos referimos a los diferentes límites del ser humano. Con ese término queremos englobar todas aquellas circunstancias en las que se hace patente la finitud, tanto a nivel personal como social, de la vida humana, lo que implica también el término de sus proyectos, aspiraciones, esperanzas, etc. (Gevaert, 2003). En último término, analizaremos el sentido de los actos humanos ante el suceso natural inevitable de la muerte y nuestro aparente fin. Como veremos, la filosofía ha estudiado este gran problema de formas muy diversas, e incluso contradictorias. Pero más importante que las respuestas que han dado los filósofos a lo largo del tiempo, tenemos que resaltar dos asuntos principales: primero, que esta ha sido una de las grandes constantes del pensamiento humano (lo que quiere decir que no se trata de un problema secundario); y segundo, que muchas veces es más importante la forma en la cual se plantea la pregunta y no tanto el intento por responderla (González, 2010). Esto, por supuesto, vale para...
Estudia con juegos interactivos
Sube tus apuntes y genera flashcards, examenes y mas con IA
Empezar gratis