La cultura es un asunto demasiado importante para dejarlo 1nicamente en manos de las pol2ticas culturales. Es mi conclusi3n despu4s de leer la investigaci5n de AccesArte6 Las pol7ticas culturales del Estado salvadore8o9 1900-2012 10Walter11 201412. A partir del examen de las iniciativas y pol13ticas que el Estado salvadore14o ha definido como culturales15 el estudio documenta las apuestas que ha realizado16 desde principios del siglo pasado17 en la promoci18n19 conocimiento y consumo de las bellas artes y el patrimonio cultural. En t20rminos de inversi21n p22blica23 el ramo de cultura vive el peor momento de su historia. Mientras entre 1900 y 1930 el presupuesto destinado a las iniciativas art24sticas y literarias alcanz25 el 226 del gasto nacional27 en nuestros d28as es el 0.329. El estudio se sustenta en una concepci30n de pol31tica cultural adoptada por el Estado salvadore32o33 que podr34a enunciarse como el conjunto de normas35 proyectos y actividades que tiene como fin mejorar el gusto de la poblaci36n37 propiciar una identidad anclada en el relato de la historia patria y reproducir el canon est38tico occidental. Esta forma de concebir la pol39tica cultural40 sin embargo41 no permite dar cuenta de los importantes efectos que tienen en la convivencia42 la formaci43n de valores44 el sentido de pertenencia45 en suma46 en la cultura47 los programas y pol48ticas de entidades estatales consideradas como no-culturales. Como lo sugiere el Informe sobre Desarrollo Humano 49PNUD50 2013 a5152 la cultura debe jugar un papel fundamental en hacer posible que El Salvador alcance mayores niveles de bienestar para su gente. La evidencia disponible permite concluir53 sin embargo54 que es necesario repensar la manera en que se implementan las pol55ticas culturales convencionales56 las cuales hist57ricamente han beneficiado a una porci58n minoritaria de la poblaci59n y han sido incapaces de formar profesionalmente los creadores y gestores culturales60 que son agentes esenciales en metabolizar las posibilidades que ofrece un pa61s con tantas limitaciones pero al que no le falta creatividad. Para ello62 es indispensable que los componentes y recursos culturales est63n presentes en los procesos de planificaci64n del desarrollo de las pol65ticas p66blicas no-culturales67 que suelen tener efectos muy extendidos y decisivos en la cultura. Impactos culturales de pol68ticas no-culturales Las entidades que formaron el n69cleo de la primigenia institucionalidad cultural salvadore70a se concibieron para el esparcimiento de la poblaci71n urbana. Bandas musicales de guerra y agrupaciones orquestales de m72sica sinf73nica74 una Biblioteca Nacional y una Escuela Nacional de Artes Gr75ficas. Cuando en El Salvador se fundaron las primeras entidades culturales76 entre finales del siglo XIX y principios del XX77 estaban en marcha una serie de decisiones en materia econ78mica79 laboral80 de seguridad81 educaci82n83 obras p84blicas que marcar85an las formas de convivencia86 los h87bitos y los comportamientos sociales de la poblaci88n. Para el caso89 si bien la Constituci90n de 1824 reconoc91a que todos los habitantes del pa92s eran ciudadanos con id93nticos derechos94 la polic95a rural y96 m97s tarde98 la Guardia Nacional99 amparados en el C100digo Penal 1011860102 reclutaban con brutalidad a los trabajadores para que realizan labores en las fincas a cambio de salarios miserables 103Browning104 1975105. La construcci106n de la red vial y ferroviaria107 iniciada en la 108ltima d109cada del siglo XIX110 fue mucho m111s que un proyecto de obras p112blicas113 transform114 las relaciones comerciales nacionales e internacionales del pa115s116 y provoc117 que los sastres locales aprendieran a confeccionar trajes y vestidos adecuados para que la elite nacional se presentara ante sus nuevos socios venidos de fuera. Aquella red vial tambi118n facilit119 el arribo a las zonas urbanas de un importante flujo de campesinos dispuestos a hacer casi cualquier trabajo por unos centavos 120MINED121 1994122 y fue crucial para la disponibilidad de mujeres migrantes para el servicio dom123stico. Estigmatizados como indios124 borrachos y ladrones los hombres125 y como brutas y sucias las mujeres126 la sociedad salvadore127a hundi128 las proclamas liberales en eso que Kant llam129 el abismo existente entre el pueblo jur130dico y el pueblo emp131rico132 de carne y hueso 133citado en Miller y Y134dice135 2004136. M137s recientemente138 la implementaci139n en 2003 del Plan Mano Dura140 que ofreci141 poner fin a las maras142 produjo la criminalizaci143n de miles de j144venes de las zonas urbanas pobres. En pocos meses145 la polic146a realiz147 miles de capturas de j148venes sospechosos de pertenecer a las pandillas. Estas149 a su vez150 para enfrentar a la fuerza p151blica obtuvieron armamento m152s letal 153PNUD154 2013 b155156 con lo cual se recrudeci157 la violencia. Como efecto directo158 la pol159tica de seguridad fortaleci160 en la ciudadan161a la idea de que la respuesta violenta es la 162nica manera viable para resolver el problema. En suma163 medidas y pol164ticas como las descritas han tenido una incidencia directa165 y no marginal166 en arraigar una cultura que intenta hacer ver como natural la persistencia de trabajos mal pagados y empleos inestables167 de mujeres que laboran en condiciones muy desventajosas respecto de los hombres168 y habitantes de zonas urbanas y rurales sin acceso a servicios de salud y saneamiento169 de viviendas m170nimas171 sin 172reas verdes ni espacios de esparcimiento173 y servicios de transporte deficientes y peligrosos174 de educaci175n y servicios de salud de mala calidad. Dos generaciones de salvadore176os han emigrado lejos de El Salvador177 arrostrando toda clase de peligros178 para procurarse oportunidades. A esto debemos agregar que la mayor179a de la poblaci180n tiene limitado o nulo a los placeres que producen la lectura y las expresiones art181sticas. A menudo se alude al peso de la historia para describir la dificultad de las sociedades para romper la inercia y las formas de comportamiento perversos. En realidad182 tambi183n podr184a llamarse el peso de la cultura. A manera de s185ntesis186 dir187 que las intervenciones 188estrategias189 programas190 pol191ticas192 econ193micas194 laborales195 de obras p196blicas197 salud198 comercio199 educaci200n y seguridad p201blica202 entre otras203 han tenido y tienen repercusiones204 poco estudiadas205 en la cultura de la poblaci206n. Es decir207 las acciones que el pa208s necesita emprender para superar problemas como la inseguridad y la pobreza tienen un importante contenido cultural. La magnitud de ese desaf209o escapa a las atribuciones210 capacidades y recursos de la entidad cultural. Una apuesta cultural para la inmensa minor211a 212Cu213les han sido los resultados de esa forma convencional de entender y ejecutar las pol214ticas culturales215 No es f216cil responder esta pregunta. La Secretar217a de Cultura de la Presidencia218 como su predecesor219 el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte220 y antes el Ministerio de Cultura y Comunicaciones221 mantiene un silencio estad222stico. No lo hace por mala voluntad sino porque223 salvo excepciones224 la entidad no ha destinado recursos para investigar el impacto de sus programas. Sin informaci225n ni diagn226sticos227 sus dirigentes han tenido que tomar decisiones consultando una bola de cristal. Una reciente Encuesta latinoamericana de h228bitos y pr229cticas culturales 230OEI231 2014232 arroja datos reveladores. Los resultados pueden no ser perfectos233 pero son un par234metro para aproximarnos al desempe235o de la institucionalidad cultural salvadore236a. La Encuesta no eval237a la calidad de los espect238culos o de los libros que se leen239 sino los niveles de participaci240n y acceso de la poblaci241n a los bienes y servicios culturales desde una perspectiva de derechos ciudadanos. La frecuencia o inasistencia a conciertos de m242sica y presentaciones de libros243 el acceso a Internet244 la visita de museos y sitios arqueol245gicos246 son indicadores de los niveles de participaci247n de los ciudadanos en la vida civil y pol248tica del Estado249 en condiciones de igualdad y sin discriminaci250n. De acuerdo con la Encuesta251 el 79252 de los salvadore253os no ha asistido nunca a una presentaci254n de teatro255 el 70256 nunca ha ido al cine257 el 44258 no lee libros nunca o casi nunca259 y el 69260 admiti261 no haber ido nunca a un parque hist262rico o cultural. En cuanto a la valoraci263n del avance logrado en el reconocimiento de la cultura de los pueblos originarios en los 264ltimos 10 a265os266 el 27267 considera que se ha avanzado mucho o bastante268 contra un 58269 que piensa que poco o nada. El 15270 no sabe qu271 responder. Menos del 30272 de los encuestados piensa que habr273 mejoras en el acceso a la cultura en los pr274ximos 10 a275os. Aunque no son estrictamente comparables276 estos datos presentan mejoras respecto de los resultados del Di277logo nacional por la cultura 278Concultura279 2007280281 que se282al283 que el 85284 de los entrevistados dijeron no frecuentar nunca una sala de cine285 el 91286 dijo no asistir a conciertos y espect287culos288 y apenas el 12289 dijo asistir a exposiciones de pintura y escultura290 obras de teatro291 presentaciones de danza292 conciertos sinf293nicos294 lanzamiento de libros295 etc. Los resultados de ambos estudios hacen evidente que las pol296ticas culturales no alcanzan a llegar a la mayor297a de la poblaci298n salvadore299a. Knut Walter300 citando uno de los hallazgos del Di301logo302 se303ala algo que parece obvio304 y que ha llegado a naturalizarse en las evaluaciones espont305neas sobre los efectos de las pol306ticas culturales en El Salvador307 las manifestaciones culturales 308se concentran en los centros urbanos y309 por ende310 casi no participan en ellos los pobladores de zonas rurales311 312Concultura313 2007314. El pa315s de los mundos paralelos Las brechas en el acceso a los recursos culturales no son 316nicamente resultado de la poca inversi317n p318blica319 o del 320desinter321s por la cultura322 de los funcionarios p323blicos de los 324ltimos 112 a325os. Son parte consustancial de las brechas econ326micas y sociales. Son expresi327n de la presencia de ciudadanos de primera y segunda categor328a que coexisten a menudo en espacios contiguos329 pero que no conviven entre s330. En El Salvador331 las diferencias de acceso a las 332manifestaciones culturales333 no se producen solamente entre las ciudades y las zonas rurales334 sino tambi335n dentro del 336rea Metropolitana del Gran San Salvador 337AMSS338. El AMMS339 formado por 14 municipalidades340 en una superficie de 652 km341342 concentra m343s de 1 mill344n 800 mil habitantes 345el 29346 de la poblaci347n348349 el 70350 de la inversi351n p352blica y privada353 y la mayor354a de recursos y servicios culturales. Un ejemplo de ello se aprecia en la colonia San Benito355 en San Salvador356 donde se localiza la mayor concentraci357n de centros culturales y recreativos del pa358s359 y probablemente de Centroam360rica. La colonia fue construida en 1946 bajo el concepto de 361ciudades jard362n363364 que estuvo en boga en Europa y Estados Unidos. Desde 1999 se form365 el llamado Distrito de Mejora Especial 366DME367368 que tiene como eje la Zona Rosa 369Corporaci370n Zona Rosa371 s372f373. Es una iniciativa de recuperaci374n comercial375 tur376stica y cultural que convoca a actores tales como peque377os378 medianos y grandes empresarios379 asociaciones sin fines de lucro380 organismos internacionales381 la municipalidad y el Estado. En su derredor se encuentran m382s de 30 restaurantes de comida internacional y comida r383pida384 y una importante concentraci385n de hoteles con espacios de entretenimiento diurno y nocturno. El 386corredor cultural387 cuenta con espacios p388blicos y privados tales como el Museo Nacional de Arqueolog389a 390MUNA391 y el Museo de Arte de El Salvador 392MARTE393394 los m395s importantes del pa396s. A pocos pasos se encuentran el Teatro Presidente397 sede de la Orquesta Sinf398nica Nacional y el Centro de Ferias y Convenciones 399CIFCO400. Otros espacios culturales importantes son el Centro Cultural de Espa401a402 el Centro Cultural de M403xico404 la Alianza Francesa405 La Casa Tomada y diversas galer406as de arte privadas. Como en cualquier parte del AMSS407 en el sector son frecuentes los delitos contra el patrimonio408 como robos y hurtos409 pero no se registran hechos de sangre 410Observatorio municipal411 2014412. San Benito es un espejo donde pueden verse algunos de los 413xitos de las pol414ticas culturales. Y tambi415n sus fracasos. Ser416a largo detallar lo que ofrecen las instalaciones de las todas las entidades culturales que operan en la zona417 pero baste se418alar419 a modo de ejemplo420 que en los diferentes pabellones del CIFCO caben unas 100 mil personas421 y en su anfiteatro otras 10 mil personas. El Teatro Presidente cuenta con 1422429 butacas y un foso para orquesta423 en sus instalaciones se atienden espect424culos musicales425 recitales426 ballets y 427peras428 as429 como conferencias430 charlas y foros. El MUNA431 a su vez432 cuenta con cinco salas de exhibici433n permanente y una sala temporal434 donde se hace un recorrido por la cultura salvadore435a desde la 436poca prehisp437nica a nuestros d438as. En sus salones se realizan talleres439 ciclos de cine440 conferencias441 conciertos y exposiciones. Finalmente442 el MARTE exhibe una muestra permanente que ofrece un panorama del arte salvadore443o desde mediados del siglo XIX hasta la 444poca contempor445nea446 mantiene un programa de exhibiciones que han permitido que en El Salvador se presenten obras de grandes maestros del arte universal y447 desde hace algunos a448os449 realiza pasarelas donde se fusionan arte y moda. No existe otro espacio en el pa450s que concentre esos recursos. En este sentido451 el corredor de San Benito es un espejo de las pol452ticas de cultura de los 453ltimos 100 a454os455 una concentraci456n de recursos457 bienes y servicios458 frente a un panorama bastante m459s desolado en el resto del pa460s461 incluyendo los otros centros urbanos462 como Santa Tecla463 Santa Ana y San Miguel. El desarrollo de toda esa infraestructura no ser464a posible465 en gran medida466 sin la existencia de un sector de creadores y consumidores culturales. Paradoja467 la mayor468a de los m469sicos470 escritores471 actores472 pintores473 escen474grafos475 iluminadores476 guionistas477 editores y muse478grafos han tenido una formaci479n b480sica o autodidacta481 aunque algunos han realizado estudios profesionales o especializados fuera de El Salvador 482Pleitez Vela483 2012484 Rosales485 2013486 Baldovinos y Escal487n488 2013489. Entre los habitantes de San Benito se encuentran tambi490n cinco colonias491 conocidas como 492zonas marginales493 o 494comunidades495496 Las Palmas497 La Paz498 El Manguito499 Coraz500n de Mar501a y Nueva Israel502 donde se asientan unas 2503500 familias 504PNUD505 2010506. A estos ciudadanos507 esa oferta cultural les resulta ajena. Todav508a faltan muchos cambios para que estas familias penetren a esos iluminados escenarios509 donde a menudo los sufrimientos y luchas de los m510s pobres son representados de forma innovadora en obras pl511sticas512 documentales y textos literarios. Por ahora513 la relaci514n de los vecinos de esas 515comunidades516 con la oferta cultural517 p518blica y privada que se encuentra en su entorno inmediato expresa mejor que nada las fallas de las pol519ticas p520blicas521 incluyendo522 desde luego523 las culturales. En medio de las pol524ticas de seguridad y los programas asistencialistas del Estado525 en esos asentamientos se est526n produciendo procesos de conflictividad y convivencia527 de formaci528n de identidades y de creaci529n art530stica en los cuales poco o nada tiene que ver la culturocracia. En este sentido531 son decisivas las habilidades de los gestores culturales532 capaces de conectar con las necesidades de la gente. Se entiende por gestor cultural aquel profesional533 ya sea educador534 artista535 trabajador social536 etc.537 dedicado a promover538 incentivar539 dise540ar y realizar proyectos culturales desde cualquier 541mbito. Un buen ejemplo lo ofrece el centro cultural La Casa Tomada 542LCT543544 que alberga a una treintena de colectivos art545sticos y a destacados profesionales de la cultura. Con el apoyo de la cooperaci546n internacional547 la Asociaci548n de Vecinos Corporaci549n Zona Rosa y otras entidades privadas550 LCT implementa desde principios de 2014 un programa551 no de 552prevenci553n de la violencia554555 como ha sido la norma556 sino de acceso a la cultura y fomento de la participaci557n ciudadana y la democracia558 dirigido a j559venes560 que incluye a sus vecinos de Las Palmas. Esta experiencia ilustra que mejorar el acceso a la oferta cultural561 entendido como respuesta a una demanda social de mayor participaci562n ciudadana563 en condiciones de igualdad y sin discriminaci564n565 requiere tambi566n de la colaboraci567n p568blica y privada. Para ello569 el Gobierno debe establecer condiciones legales y est570mulos econ571micos y fiscales que la faciliten. M572s dinero... y m573s imaginaci574n Los desaf575os que debe enfrentar el pa576s en el campo cultural son enormes. La falta de una mayor asignaci577n de recursos econ578micos suele ser la queja y la excusa m579s frecuente de las autoridades culturales para explicar las limitaciones de su cobertura. En efecto580 el presupuesto destinado por el Estado para la cultura ronda un casi invisible 0.3581 del presupuesto nacional582 que equivale a decir que de cada cien d583lares584 el Estado destina treinta centavos para la cultura. La UNESCO recomienda que al menos el 1585 del presupuesto general del Estado se destine a cultura586 pero esta cifra no se cumple en la mayor587a de pa588ses latinoamericanos589 cuyos presupuestos est590n por debajo del 0.5591592 con excepci593n de Cuba 5941.04595596. Es posible imaginarse que una mayor cantidad de dinero ser597a de una inestimable ayuda para el desempe598o de la Secretar599a de Cultura600 cuyo gasto principal 60168602603 corresponde a los salarios de la burocracia. Lo cual nos lleva a otro punto604 profesionalizar la calidad de los servidores p605blicos606 pues hasta la mejor pol607tica p608blica fracasa si estos no realizan una efectiva ejecuci609n. Pero las arcas del Estado est610n vac611as612 y no hay se613ales claras de que las cosas mejorar614n muy pronto. Ni el optimismo ni el pesimismo desmedido nos hacen bien. Hace falta dinero615 pero tambi616n imaginaci617n. Para empezar a romper la inercia618 las pol619ticas p620blicas de cultura deben pensarse y ejecutarse de una manera diferente. Los resultados de la Encuesta 621OEI622 2014623 reflejan una clara tendencia latinoamericana624 a la que no escapa El Salvador625 a una menor participaci626n y una percepci627n menos favorable de las actividades culturales entre las personas que viven en contextos socioecon628micos m629s vulnerables. De igual forma630 las personas con una formaci631n inferior a la b632sica tambi633n suelen tener menos participaci634n en las actividades culturales que aquellos que cuentan con formaci635n superior. Esto significa que una eventual asignaci636n mayor de recursos a la Secretar637a de Cultura no necesariamente producir638 resultados espectaculares para cerrar las brechas de participaci639n ciudadana. Las brechas en el acceso a los bienes y servicios culturales se ir640n cerrando en la medida en que se reduzca la vulnerabilidad de las personas641 entendida como el riesgo de que ellas no desarrollen sus capacidades y habilidades 642PNUD643 2014644. Un trabajo que corresponde al Estado y a la sociedad en su conjunto. La transformaci645n cultural que el pa646s necesita es una labor que sobrepasa las capacidades de una sola entidad. Asegurando que los componentes y recursos culturales est647n presentes en la planificaci648n del desarrollo649 el Estado tiene en sus manos la posibilidad de romper la tendencia de otorgarle un papel ornamental a la cultura. Es un indicador de la calidad en la que viven y conviven los integrantes de una sociedad. Es demasiado importante para dejarla 650nicamente en manos de las pol651ticas culturales652.
¿Qué porcentaje del gasto nacional se destinaba a iniciativas artísticas y literarias entre 1900 y 1930?
Apuntes
La cultura es un asunto demasiado importante para dejarlo únicamente en manos de las políticas culturales. Es mi conclusión después de leer la investigación de AccesArte, Las políticas culturales del Estado salvadoreño, 1900-2012 (Walter, 2014). A partir del examen de las iniciativas y políticas que el Estado salvadoreño ha definido como culturales, el estudio documenta las apuestas que ha realizado, desde principios del siglo pasado, en la promoción, conocimiento y consumo de las bellas artes y el patrimonio cultural. En términos de inversión pública, el ramo de cultura vive el peor momento de su historia. Mientras entre 1900 y 1930 el presupuesto destinado a las iniciativas artísticas y literarias alcanzó el 2% del gasto nacional, en nuestros días es el 0.3%. El estudio se sustenta en una concepción de política cultural adoptada por el Estado salvadoreño, que podría enunciarse como el conjunto de normas, proyectos y actividades que tiene como fin mejorar el gusto de la población, propiciar una identidad anclada en el relato de la historia patria y reproducir el canon estético occidental. Esta forma de concebir la política cultural, sin embargo, no permite dar cuenta de los import...
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