Al llegar a la costa1 echamos en el agua la negra embarcaci2n3 y tras izar el m4stil desplegamos las velas. Cargamos el ganado5 y por fin nos hicimos a la mar6 con el alma angustiada y vertiendo muchas l7grimas. Impulsaba la nave una brisa propicia8 enviada por Circe9 la de las lindas trenzas10 as11 que anduvimos a velas desplegadas durante todo el d12a13 hasta que el sol se puso14 y arribamos al conf15n del oc16ano17 de profunda corriente. Amarramos la nave y desde all18 marchamos por la costa hasta el lugar que Circe nos hab19a indicado.20Entonces cav21 un pozo con la espada y ofrec22 libaciones a los muertos23 con leche y miel primero24 despu25s con vino y al final con agua. Espolvore26 la harina27 supliqu28 a los difuntos29 y promet30 que al regresar a 31taca les sacrificar32a la mejor vaca que poseyera en mis co-rrales y33 en honor de Tiresias34 un carnero negro. Acto seguido35 dego-ll36 por encima del pozo las reses que hab37amos tra38do en nuestra nave. Corri39 la negra sangre y al instante vinieron desde el 40rebo78las almas de los muertos41 doncellas y muchachos fallecidos en la flor de la edad42 ancianos agobiados por mil penas43 y varones ca44dos en 7845rebo46 lugar infernal al que llegan las almas de los muertos.
¿Qué impulsó la nave durante todo el día según el texto?
Apuntes
Al llegar a la costa, echamos en el agua la negra embarcación, y tras izar el mástil desplegamos las velas. Cargamos el ganado, y por fin nos hicimos a la mar, con el alma angustiada y vertiendo muchas lágrimas. Impulsaba la nave una brisa propicia, enviada por Circe, la de las lindas trenzas, así que anduvimos a velas desplegadas durante todo el día, hasta que el sol se puso, y arribamos al confín del océano, de profunda corriente. Amarramos la nave y desde allí marchamos por la costa hasta el lugar que Circe nos había indicado.”Entonces cavé un pozo con la espada y ofrecí libaciones a los muertos, con leche y miel primero, después con vino y al final con agua. Espolvoreé la harina, supliqué a los difuntos, y prometí que al regresar a Ítaca les sacrificaría la mejor vaca que poseyera en mis co-rrales y, en honor de Tiresias, un carnero negro. Acto seguido, dego-llé por encima del pozo las reses que habíamos traído en nuestra nave. Corrió la negra sangre y al instante vinieron desde el Érebo78las almas de los muertos: doncellas y muchachos fallecidos en la flor de la edad, ancianos agobiados por mil penas, y varones caídos en 78Érebo: lugar infernal al que llegan las almas de los m...
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